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IZQUIERDA UNIDA VOTA ¡¡NO!! A ESTA CONSTITUCIÓN EUROPEA

MANIFIESTO DEL PARTIDO DE LA IZQUIERDA EUROPEA

Una nueva esperanza está surgiendo en Europa. Una nueva visión inspira a más a y más europeos y los une para participar en grandes movilizaciones para oponerse a la imposición de una vía capitalista de dirección única que intenta atrapar a la humanidad en una regresión social y cultural. La condiciones de vida de los pueblos, de las instancias sociales y de los individuos está marcada por la inseguridad, la incertidumbre y la precariedad. Una nueva forma de resistencia contra la explotación capitalista está emergiendo con energía. Hay una nueva opción para un cambio en las vidas de los hombres y mujeres cada vez más afectados por los desastres producidos por las políticas de globalización capitalista.

Las nuevas formas de poder a escala internacional suscitan una crisis de las naciones-estado, de los sistemas de alianzas y del orden mundial establecido en la post guerra. La teoría de la guerra permanente, según la actual doctrina de Bush, la vorágine de la violencia terrorista que la guerra está alimentando, causa desigualdades crecientes y reduce el espacio de la democracia.

Para nosotros Europa es, dentro de la política internacional, un espacio para el renacimiento de la lucha y la acción política de clases. El logro de la paz y la transformación de la actual sociedad capitalista serán el objetivo de esta empresa. Nos esforzamos por una sociedad que supere la lógica capitalista y patriarcal. Nuestro objetivo es la emancipación humana, la liberación de hombres y mujeres de cualquier forma de opresión, explotación y exclusión.

Entendemos el papel y la tarea del Partido de la Izquierda Europea como una contribución para formar una amplia alianza social y política por un cambio radical de la política, por el desarrollo de alternativas y propuestas concretas para la necesaria transformación de las actuales sociedades capitalistas.

Asumimos la responsabilidad de dirigirnos y colaborar con todos aquellos que aspiran a una sociedad más equitativa como condición para una vida digna. Queremos establecer una política de izquierda durable como un proyecto político independiente, seguro de sí mismo y que contribuya a la puesta en práctica de alternativas solidarias, democráticas, sociales y ecológicas.

Por esta razón, la Unión Europea, así como el continente europeo en su conjunto, están siendo un espacio de importancia creciente para una política alternativa - además del nivel tradicional político de las naciones-estado, las regiones y los municipios, ligada a los acontecimientos mundiales.

Consideramos, la amplia gama mundial de movimientos "alter-mundialistas", sus crecientes intercambios, sus mutuas colaboraciones así como su influencia en los movimientos tradicionales, sociales, laborales, feministas, medioambientales, democráticos, en términos de una nueva participación en la lucha por el cambio.

Todos estos movimientos oponen al "espacio privado" de los poderes mundiales un "espacio público" constituido por sujetos que reclaman derechos fundamentales concretos: paz, democracia, justicia social, igualdad entre géneros, libertad, respeto por la naturaleza.

El Partido de la Izquierda Europea forma parte de ellos. Todo ello constituye una nueva fuente para las políticas de transformación.

En los diferentes países europeos, extraordinarias experiencias culturales y políticas, así como intensas luchas sociales han marcado el carácter original del modelo social europeo. Nos fijamos en estas raíces políticas y culturales y no en los valores de mercado que lo hacen materialmente posible, en especial a través de las políticas del Tratado de Maastricht y de las decisiones del Banco Central Europeo.

En Europa, en cada uno de nuestros países, las personas están sufren las consecuencias de las políticas de capitalismo globalizado, aplicadas por los gobiernos en interés del gran capital y de los grupos de presión, que socavan las solidaridades y los logros sociales alcanzados a través de grandes luchas.

Hay un ataque generalizado contra los sistemas de pensiones, con el desmantelamiento y la privatización de la seguridad social, el sometimiento de los servicios públicos y de sectores esenciales tales como la salud, la educación, la agricultura y la cultura a las leyes del mercado, a la precariedad y eventualidad y a la desregulación del mercado laboral. Se está produciendo una acentuación de la represión contra los sindicatos y una política de criminalización de la inmigración.

Todo se mercantiliza. Desde el trabajo al ciclo de vida entero. Actualmente en Europa, el desempleo, la precariedad, la militarización exterior, tal y como se demostró con las guerras de los Balcanes, Afganistán e Irak, y la militarización interna a través de leyes represivas y liberticidas contra los que se oponen a las políticas neoliberales, están en aumento. Este proceso está enajenando sectores crecientes de la sociedad de la política y está produciendo
enfrentamientos entre los pobres, el resurgimiento del populismo, el racismo y el antisemitismo.

El fracaso de la Tercera vía en Europa abre nuevos espacios para la izquierda que quiere cambiar el mundo actual. Pero no podemos seguir la misma senda tradicional que en el siglo XX que si bien trajo grandes logros también supuso grandes derrotas y tragedias para las fuerzas de inspiración revolucionaria.

Para cambiar la sociedad tenemos que ensanchar nuestra acción. En Europa la construcción de una alternativa radical, ecologista y una izquierda feminista es un desafío para el nuevo ciclo que ahora comienza. La naturaleza plural de los movimientos puede ser atravesada por esta nueva fuerza política porque queremos construir una nueva relación entre la sociedad y la política.

Queremos construir un proyecto por otra Europa y dar otro contenido a la Unión Europea, autónoma de la hegemonía de los EE.UU., abierta al sur, alternativa al capitalismo en su modelo social y político, activa contra la creciente militarización y la guerra, a favor de la protección del medio ambiente y del respeto de los derechos humanos, incluidos los sociales y económicos.

Pedimos el derecho de ciudadanía para todos los residentes en Europa. Queremos una Europa libre de las políticas antidemocráticas y neoliberales de la OMC y del FMI, rechazando la OTAN, las bases militares extranjeras y cualquier aspiración a un modelo de defensa que fomente la competición militar en el mundo. Queremos una Europa por la paz y la solidaridad, libre de armas nucleares y de armas de destrucción masiva, una Europa que rechaza la guerra como instrumento para solucionar conflictos internacionales, como debería ocurrir en el conflicto israelo-palestino de acuerdo con las resoluciones de la ONU.

Nosotros, fuerzas políticas de este continente, queremos ayudar en la consecución de una nueva fuerza para el cambio.

Nosotros, partidos comunistas, socialistas, ecologistas, de inspiración feminista, antineoliberales y por un cambio social, queremos dar nacimiento a un nuevo sujeto político: el Partido de la Izquierda Europea (ELP). Aspiramos a canalizar esa esperanza que permitirá abordar con nuevo impulso la cuestión de la globalización, de la paz mundial, de la democracia y de la justicia social, de la igualdad entre sexos, del desarrollo sostenible y equilibrado, del respeto por las especificidades ideológicas culturales, religiosas o de las orientaciones sexuales.

Ha llegado el momento de una profunda transformación social y democrática en Europa. Sí, ha llegado el momento de intensificar las luchas que desafían los dogmas de la sacrosanta "economía de mercado donde la competencia es libre", del poder de los mercados financieros y de las multinacionales, y, por el contrario, hacer de nuestros ciudadanos los agentes activos de las políticas llevadas a cabo en su nombre.

Enfrentados a la recesión y al aumento del desempleo, hay que combatir el "Pacto de Estabilidad" y las orientaciones políticas del Banco Central Europeo con el fin de avanzar hacia otra política económica y social y hacia prioridades sociales que estén a favor del empleo y de la formación, de los servicios públicos y de una política audaz de inversión, a favor del medio ambiente. Deben imponerse los impuestos a los flujos capitales. Las prioridades deben cambiarse en favor de seres humanos, no del dinero.

Nos comprometemos a trabajar en todas las partes de Europa con el fin de avanzar en los derechos de los asalariados en sus lugares de trabajo.

Consideramos que los servicios públicos son un medio imprescindible para garantizar el derecho de igualdad de acceso de todo el mundo a la educación, al agua, a la alimentación, a la salud, a la energía y al transporte.

Hoy diez países van a formar parte de la Unión Europea y otros han expresado el deseo de adherirse. Pero hay fuerzas políticas y sociales significativas tanto en estos países como en los países ya miembros de la UE, que ven la ampliación con reservas o con total hostilidad. Estas tendencias se ven reforzadas por las dificultades causadas por las actuales opciones estratégicas de la UE.

El Partido de la Izquierda Europea también desea dar una respuesta a los problemas con que se enfrentan los países que ahora están fuera de la UE, como los de los Balcanes y otros de Europa oriental, problemas causados por su transformación así como por el dilema entre elegir una vía de desarrollo independiente o unirse a la integración capitalista europea como estrategia a medio plazo para solventar los conflictos internos relacionados con el pasado y el presente. El Partido de la Izquierda Europea está presto a luchar con todas las fuerzas democráticas de estos países en favor de la democracia, de la paz, de la justicia social y por la consolidación de instituciones democráticas. Queremos actuar de modo que las instituciones elegidas, el Parlamento Europeo y los Parlamentos nacionales, y los comités representativos (el Económico y Social y el de las Regiones) tengan más poderes de acción y de
control.

Hoy, independientemente de lo que pueda ser nuestra opinión global sobre el "Tratado Constitucional" en discusión, nos oponemos al dictado de los grandes poderes. Tampoco aceptamos su deseo de imponernos criterios económicos ultraliberales y la militarización que conducen a un substancial retroceso social.

Nos esforzaremos incesantemente por ensanchar la acción, la participación y el control por parte de los ciudadanos a todos niveles y en cada etapa de la construcción europea.

Finalmente, en el fondo, lo que está en crisis en la Unión Europea es la Democracia. Durante décadas, la Unión Europea se ha construido desde arriba, con total indiferencia a la gran diversidad de culturas y lenguas, sin el pueblo y a menudo contra él.

Pero algo está comenzando a cambiar.

Las grandes luchas sociales, de lo sindicatos, de los trabajadores, de la ciudadanía contra la guerra han comenzado a cambiar la situación. En pocos años han contribuido a una ingente movilización a favor de la paz, de la igualdad, de los derechos humanos, del respeto por el planeta. Como fuerzas políticas propugnando la transformación social, queremos contribuir a esta nueva dinámica que se enfrenta de forma resuelta a las políticas neoliberales.

Los foros sociales han constituido momentos esenciales de debate, de confrontación y de construcción de alternativas populares y ciudadanas a la actual Europa neoliberal. Los movimientos sociales, las luchas sociales y de los ciudadanos tienen su propia dinámica, su independencia de análisis, de propuestas e iniciativas.

Estamos en favor no solamente de la defensa de los derechos de los trabajadores y de los sindicatos contra toda clase de discriminación, sino también a favor de crear nuevos derechos de los trabajadores, incluyendo a los desempleados y a los eventuales y en precario, ampliando la democracia dentro de las fábricas y la vida económica, a todos niveles, incluido el nivel europeo.

Estamos a favor de servicios públicos modernos y descentralizados como el principal mecanismo para garantizar derechos sociales para todos.

Estamos por un modelo alternativo de desarrollo, por una reestructuración ecológica de la economía basada en la protección del medio ambiente y el clima y basada en el principio de precaución. Respondemos a estos retos con nuevos modelos de desarrollo que incluyen los criterios de protección medioambiental, aseguran la sustentabilidad y el equilibrio de los ecosistemas, con solidaridad social a lo largo de toda la vida, y con apoyo a las regiones más
atrasadas de la Tierra.

Promoveremos que el Comité de las Regiones y el Comité Económico y Social se conviertan en órganos institucionales básicos de la política democrática y regional en la UE, participando en la toma de decisiones de las instituciones europeas.

La consolidación de la UE crea un nuevo espacio político para la lucha de clases y para la defensa de los intereses de los trabajadores y de la democracia, a través de la sociedad europea, con sus organizaciones e instituciones y, entre ellos, el Parlamento Europeo.

El Partido de la Izquierda Europea se compromete a contribuir que la consecución de los grandes cambios sea realidad, sin las severas dificultades que la humanidad ha conocido en el pasado, bajo un contexto de constante ensanchamiento de la paz, de la democracia y de la justicia social. Vamos a luchar juntos por una nueva sociedad, por un mundo libre de la explotación y la guerra. Juntos decimos que otra Europa es posible. El futuro está aquí, la Historia nunca termina.
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